Metodología de la Escuela

Modelo Cultural Ecológico de los 7 Poderes (MCE-7P)
(Metodología de la Escuela de Ecología Humana en Canarias)

La Ecología Humana ofrece una tecnología educativa para pasar de la Cultura del Yo, centrada en hacer y tener, a la Cultura del Ser Humano que vive y convive en armonía consigo, con los otros y con la naturaleza. Al aplicar esa tecnología hemos ido creando este Modelo Cultural Ecológico de las 7P, que contiene y resume las claves del éxito para realizarnos como seres humanos en cualquier área de nuestra vida, a nivel individual, grupal y organizativo. Los dos triángulos centrales están al servicio de la alegría de realizarnos como seres humanos estando en el presente. El de base inferior nos ayuda a sobre-vivir y disfrutar lo que tenemos, protegiéndonos de peligros, perdiendo lo que ya pasó y permitiéndonos crecer sin injusticias ni abusos de poder. El de base superior invita a crecer en super-vivir y disfrutar de lo que hacemos, mejorando continuamente la satisfacción de nuestras necesidades individuales y colectivas, desde una autoestima que es otroestima y desde un egoísmo que es altruismo.

La P que sirve de base a todas es la del Poder de Ser lo que uno es. Es la P que potencia y alimenta las otras claves o poderes que necesitamos desarrollar y aplicar. Es la P de experienciar lo que uno es y sentir amor hacia sí mismo, permitiendo enamorarnos de nosotros mismos por lo que somos y descubrir una fuente infinita de energía interior, continuamente actualizada, que luego nos lleva a amar de verdad a alguien o algo de fuera, ya que no podemos dar amor si no lo experimentamos dentro de nosotros. Es la P de tener los pies en la tierra, de nuestras raíces, de nuestro equilibrio entre la rigidez prepotente y la adaptación conformista a los moldes impuestos desde fuera. Es la P que nos descubre ese lugar de control interno, que nos da la in-dependencia necesaria para evitar los círculos viciosos de los malos rollos en las relaciones con los demás y en la interdependencia con lo externo. Es la P que prioriza y pone en el centro la autoestima, la experiencia intrapersonal de querernos tal como somos y que impide entrar en las rivalidades o competitividades aprendidas derivadas de creer que el poder es algo que se tiene. Es el fin principal de la Escuela de Ecología Humana y su tecnología educativa.

La segunda P es la de Proteger de los peligros que nos amenazan o hacen daño a la vida. Es la P que potencia nuestros límites adecuados en los intercambios con nuestro entorno, defendiéndonos ante peligros, descalificaciones, supresiones, elementos patógenos y ladrones de nuestras propias fuentes de poder. Es la P de la piel, que representa la protección física y la necesidad de encontrar una cierta seguridad en nuestros intercambios, evitando los caballos de Troya y las invasiones de nuestras fronteras externas e internas. Es la P que nos hace sentir miedo ante peligros reales para no dejarnos manipular con amenazas, engaños y prejuicios. Es la P que prioriza y pone en el centro el autocontrol y la seguridad para evitar todo lo que no conviene, aunque nos guste o parezca que viene programado desde el pasado o impuesto desde fuera. Es el fin principal de las organizaciones jurídicas, policiales y militares.

La tercera P es la de Perder teniendo lo que uno tiene. Es la P que potencia nuestras capacidades, nuestro poder de tener lo que tenemos con placer y sin dependencia. Es la P del cerebro y la cabeza, que sabe dar o perder sin falsos altruismos y sin pretender controlar o retener lo que no depende de nosotros. Es la P que nos hace sentir tristeza ante cualquier pérdida de lo que ya no podemos cuidar o disfrutar, para aceptar que nada es seguro y que todo lo que tiene masa en nuestro territorio material va a desaparecer en algún momento del tiempo lineal. Es la P que prioriza y pone en el centro la inteligencia y los conocimientos actualizados que permiten cuidar y mejorar lo que tenemos para aumentar nuestro placer cotidiano. Es el fin principal de las organizaciones educativas y científicas.

La cuarta P es la de Practicar haciendo lo que uno hace. Es la P que potencia nuestras habilidades, nuestro poder de hacer lo que hacemos con satisfacción y efectividad. Es la P que nos hace sentir orgullo de aprender de nuestros aciertos y errores, aprobados y suspensos, éxitos y fracasos. Es la P de las manos, que enriquecen nuestras habilidades a través de los intercambios de recursos con nuestro entorno. Es la P que nos libera de esa cárcel de la aprobación externa y los resultados a lograr, en la que estamos encerrados durante los años de nuestra educación académica, para sentir el gusto de estar mejorando en cualquier momento del proceso de aprendizaje continuo que es la vida y no limitarnos a disfrutar sólo de los productos o éxitos logrados. Es la P que prioriza y pone en el centro la productividad  y el aprendizaje continuo de acciones efectivas que mejoren nuestro abastecimiento y calidad de vida. Es el fin principal de las organizaciones económicas, laborales y políticas.

La quinta P es la de Participar en relaciones donde se puedan armonizar las diferencias con las coincidencias de metas y reglas de juego. Es la P que potencia el amor entre las personas, el que nos permite sentir las emociones inteligentes y descubrir las ideas adecuadas para disfrutar del arte de estar de acuerdo en que podemos estar en desacuerdo, sin violencia ni abusos de poder. Es la P de la razón del co-razón, que es el amor al otro como ser humano y que nos hace descubrir que el auténtico egoísmo es también altruista. Es la P que nos permite disfrutar en nuestras relaciones de la honestidad, la libertad y la equidad. Es la P que prioriza y pone en el centro la comunicación y el trabajo en equipo, el nosotros, el éxito colectivo, la convivencia desde la paradoja de sentirnos holones, diferentes e iguales al mismo tiempo como seres humanos. Es el fin principal de la familia, las ONG y las organizaciones socio-sanitarias.

La sexta P es la de Permitir hacer camino al andar desde la libertad de experienciar nuestra diferencia como seres humanos únicos. Es la P que potencia nuestra creatividad, aprovechando los intercambios para innovar y crear nuevas soluciones a los problemas no resueltos. Es la P de la columna vertebral, la que nos hace mantenernos rectos y mantener nuestra dignidad sin someternos ante injusticias o moldes impuestos desde engaños y mentiras. Es la P que nos permite volar con nuestras propias alas y sentir auténtica rabia ante las injusticias o manipulaciones, que pretenden limitarnos a ser un número más en cualquier colectivo manejado por minorías o líderes psicopáticos y antihumanos. Es la P que prioriza y pone en el centro la autorrealización y la libertad para transgredir, trascender y transformar cualquier situación que no esté al servicio de la vida y de los seres humanos. Es el fin principal de las organizaciones espirituales y religiosas.
 
Por último está la P de la Presencia, de Estar en el Presente, haciendo nada y dejando que pase lo que está pasando en cada momento. Es la P que potencia el gusto de estar donde uno está, confrontando la realidad sin conformismos ni rebeldías mediocres, y poniendo toda nuestra energía en crear contextos cada día más humanos y al servicio de los seres humanos. Es la P de la pasión de la zona genital, la que nos indica la manera de satisfacer de forma equilibrada y sin adicciones o deseos absurdos nuestras necesidades y hambres básicas. Es la P que nos hace felices al descubrir que nuestra única meta en la vida es sentir la alegría de estar en el presente y no engañarnos esperando metas que nunca llegan pero que suponemos que nos harán felices. Es la P que prioriza y pone en el centro la felicidad y la ética, el estar en paz, el hacer nada, el confrontar cada realidad presente para transformarla y mejorarla usando todos nuestros poderes. Es el fin principal en que deben coincidir todas las organizaciones que creamos y mantenemos los seres humanos.

Estas son las 7P que usamos en la Escuela de Ecología Humana para encuadrar nuestros entrenamientos y experiencias educativas. Son las reglas de juego que aplicamos continuamente en nuestra metodología para lograr el fin de la educación: crear contextos donde cada uno pueda llegar a ser lo que realmente es como ser humano. Es urgente cambiar la imagen del educando como un papel en blanco, que tiene que copiar y repetir lo que se le transmite,  por la imagen de la semilla que cada uno es y que tiende a convertirse en el árbol de su autorrealización como ser humano. Cada vez somos más, sobre todo con las nuevas tecnologías, los educadores y educandos que disfrutamos de coincidir en aprender a ser lo que somos, sin que nadie se limite a aburrir y aburrirse enseñando. Ese es el fin del Modelo Cultural Ecológico 7P (MCE-7P), de la mente colectiva que proponemos y que resume los poderes, las emociones y los valores más adecuados para lograrlo.

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